lunes, 7 de octubre de 2013
Recuérdame, Cap 1
Era una mañana fresca, sin sentido, porque a la vez era calurosa. Me sentía regular, no se escuchaba a nadie por casa y me resultaba extraño, en casa nunca paran de hablar. Me levanté, me vestí, hice la cama y bajé a la cocina. Estaba mi madre y mi desayuno plantado en la mesa. Mi madre no hablaba, solo me soltó una de sus mágicas sonrisas de buenos días y siguió a lo suyo. Mi madre, Julia, no hablaba mucho, con solo sus expresiones sabías que te decía. Cogí el desayuno y volbi a mi cuarto. Una vez en mi cuarto, puse la comida en la mesa, encendí el portátil y empezé a chatear con mi mejor amiga Catrina, que estaba en la ciudadela. Yo estaba de vacaciones en la Isla Droom, donde solíamos venir de vacaciones los veranos. Cuando acabé de desayunar bajé a la cocina y puse el plato en la mesa, mi madre lo recogió y me dijo que fuera a conocer a amigos. Yo le respondí que no tenía ganas pero mi madre me obligó. Me arreglé el pelo y cogí el bañador. Fuí a la playa y lo primero que hice es ir al baño a cambiarme. Cuando salí del baño me dirigí a la playa donde encontre a cinco personas. Veía que eran de mi edad pero parecían niñatos que se creen de lo mejor. De todas maneras fuí a bañarame sin hacerles mucho caso. Cuando entré en el agua un chico moreno de pelo, con ojos azules me dijo:
-Mirad qué buena está esa chica.
Yo salí del agua inmediatamente y le pegué un tortazo.
El chico me dijo que no tenía intención de que su comentario me enfadara, y no creo que lo dijera en serio. Nos presentamos mutuamente. Habían dos chicas, la rubia con gafas se llamaba Miranda, Miranda es una chica tranquila y muy buena persona, y la otra chica que tenía una forma de vestir muy extraña se llamaba Cloe, Cloe era la chica más loca y fiestera que podrías imaginar. También habían chicos, Un chico muy silencioso y apartado de los demás, se llamaba Jake, un chico alocado como Cloe, se llamaba Dani (se supone que Cloe y Dani eran novios, no lo sabía muy bien pero por la forma en que se comportaban parecía que sí) y Max, el chico guarro y un poco simpático. Me habían caído muy bien todos y supe que este verano se me iba a marcar para siempre.
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